13 marzo 2014

Roberto Sanchís colaborará en la NASA con el descubridor de exoplanetas Geoffrey Marcy


El físico Roberto Sanchís (EE UU, 2008) aún no ha finalizado su doctorado en física en el MIT, pero ya ha publicado, junto a su director de tesis, el profesor Joshua N. Winn, 20 artículos científicos, algunos de ellos en ‘Science’ y ‘Nature’. Sanchís se ha especializado en la astrofísica y, concretamente, en el descubrimiento y el estudio de los planetas fuera de nuestro sistema solar (exoplanetas). Gracias a su trabajo en este campo, ha obtenido una beca Sagan de la NASA que le llevará, el próximo diciembre, a continuar sus investigaciones en la misma NASA junto con el astrónomo Geoffrey Marcy. “Será un honor poder trabajar en la NASA con Geoff Marcy, uno de los astrónomos que más exoplanetas ha descubierto y cuyos trabajos le sitúan como posible candidato al Premio Nobel”, explica.

¿Por qué buscas planetas extrasolares?

El estudio de planetas fuera de nuestro sistema solar es importante por diversas razones. La primera es satisfacer nuestra curiosidad a la hora de entender si estamos solos en el universo. La segunda es que el estudio de sistemas planetarios distintos del nuestro nos está ayudando a entender nuestro propio sistema solar. Los planetas que descubrimos nos están permitiendo usarlos para entender ciertos procesos físicos que de otra manera no podrían ser estudiados en el laboratorio, donde es imposible reproducir determinadas situaciones que sí observamos, en cambio, en estos planetas.

¿Cuántos planetas se han descubierto, a día de hoy?

Cerca de 1.700 planetas fuera de nuestro sistema solar, según contabiliza el archivo de planetas que tiene la NASA. Además, la misión Kepler –cuyo objetivo es, precisamente, descubrir exoplanetas– nos ha proporcionado más de 3.000 candidatos a planeta, los cuales están pendientes de nuevas observaciones para ser catalogados oficialmente.

¿Cómo sabes que la pequeña esfera que has descubierto es un planeta?

Identificamos un planeta si podemos ver sus eclipses, llamados “tránsitos”. Es decir, con un telescopio medimos la cantidad de luz que nos llega de una estrella y, cuando el planeta pasa por delante de ella, esa cantidad de luz baja. Si el proceso se repite cada cierto tiempo, identificamos el tránsito del candidato a planeta. Si de verdad es un planeta, la estrella también se moverá, debido a la ley de la acción y reacción. Midiendo este movimiento confirmamos su categoría de planeta. 
Pero también existen otras técnicas estadísticas que permiten detectar planetas. 

¿Cuántos has descubierto tú?

De momento he publicado, junto a mis colaboradores, el descubrimiento de dos planetas. A uno de ellos, Kepler-78b, le tengo especial cariño porque lo descubrimos nosotros usando los datos que hace públicos el propio telescopio de la misión Kepler. El otro, Kepler-63b, había sido ya identificado como un buen candidato a planeta y nosotros confirmamos que así era.

¿Hay alguno de ellos que parezca adecuado para albergar vida?

De los que estudio yo, ninguno, ya que me he especializado últimamente en estudiar planetas que estén muy cerca de sus estrellas, lo cual hace que sus temperaturas sean muy elevadas, acercándose a los 3.000 ºC en algunas ocasiones. Gracias al telescopio Kepler se han descubierto, sin embargo, algunos planetas que son muy buenos candidatos a poder albergar vida, pero están muy lejos y la tecnología que tenemos a día de hoy no nos permite estudiar sus atmósferas para valorar si efectivamente son adecuados para albergar algún tipo de vida.

¿Cuál es el descubrimiento del que te sientes más orgulloso?

De las órbitas del sistema planetario Kepler-30. Publicamos un artículo en ‘Nature’. Observamos que el sistema Kepler-30 es uno de los más parecidos a nuestro sistema solar y llegamos a esta conclusión observando las órbitas de los planetas que lo forman, que van en la misma dirección que su estrella, como nuestro propio sistema solar.